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Departamento Q. La mujer que arañaba las paredes.

Título en castellano: Departamento Q. La mujer que arañaba las paredes.
Título original: Kvinden I Buret.
Idioma: Danés.
Autor: Jussi Adler- Olsen.
Traducción al castellano: Juan María Mendizabal .
Año de publicación: 2010.
Publicada por Maeva Ediciones S. L.
Diseño de sobrecubierta: Alejandro Colucci.
Número de páginas: 415.
Encuadernación. Rústica.
Medidas: 23x15.
ISBN: 978-84-15120-02-5
Precio: 19,50€.Sinopsis:


Un bonito día de invierno, Merete Lynggaard, una joven y prometedora política danesa, desaparece durante un viaje, sin dejar el menor rastro.

El miedo de una mujer.
El instinto de un policía muy particular. 
EL primer caso de Carl Mørck y su brigada 
especial para casos no resueltos. 

Los medios que se hacen cargo de la historia sugieren todo tipo de conjeturas, desde asesinato o suicidio hasta una desaparición voluntaria. La policía inicia una investigación pero sin ningún resultado: Merete Lynggaard ha desaparecido de la faz de la tierra.

No se encuentra ningún nuevo indicio hasta el día en que el experimentado policía Carl Mørck decide reabrir el caso en el Departamento Q, una unidad especial dedicada a crímenes no resueltos.

Gracias a la intuición de Carl Mørck y a la astucia de su particular asistente, Hafez-el-Assad, pronto se encuentran nuevas pistas que dan un giro totalmente inesperado a este caso.

La reseña del Gourmet de Libros. 

“La mujer arañó las paredes lisas hasta hacerse sangre en la yema de los dedos y golpeó los gruesos cristales con los puños cerrados”.

Adler-Olsen, J. (2007). La mujer que arañaba las paredes  (1.ª ed., p. 7). Madrid: Maeva.


Así comienza esta historia, una narración que casi podríamos definirla como una realidad verídica, una obra que da nombre a la misma, y que nos induce en sus primeras páginas a sentir una sensación de ahogo y de temprana empatía hacia una mujer adulta que sin saberlo será prisionera durante los próximos cinco años de un hombre que se enamoró de ella por un breve instante y la odió durante toda su larga vida.

Merete Lynggaard fue secuestrada el 13 de Febrero de 2007, mientras esperaba a que su hermano Uffe regresara del servicio de caballeros. Sería la última vez que volverían a estar juntos durante mucho tiempo. La historia de su secuestro nos es narrada de manera pasajera en el capítulo catorce.

“El ataque vino por detrás, y la cogió tan desprevenida que no llego a gritar”.  

Adler-Olsen, J. (2007). La mujer que arañaba las paredes  (1.ª ed., p. 83). Madrid: Maeva.

¿Por qué fue secuestrada Merete Lynggaard y no su hermano? ¿Había tras su desaparición algún tipo de interés económico, político o de carácter sexual? Nadie se explicaba por qué una mujer como Merete Lynggaard, quien había conseguido el éxito y un buen estatus económico, había logrado desparecer sin dejar ni rastro. Su supuesta desaparición fue entonces tomada por los cuerpos de seguridad como un posible caso de homicidio, y creyendo al hermano de la parlamentaria culpable, pues a ambos se les había visto discutir e incluso llegar a la manos en una conversación acalorada, el caso logró quedarse archivado durante bastante tiempo, por falta de pruebas.

Piv Vestergård, portavoz de justicia del partido Danés, encuentra cierto descontento en la gestión llevada a cabo por el departamento que gestiona el  jefe de homicidios Marcus Jacobse, un hombre muy perspicaz al que nunca se le escapan los detalles. Sin embargo, el número de casos archivados sin resolver resulta aparentemente muy alarmante, pues entre ellos se encuentran  desapariciones de niños, supuestos ataques terroristas, crímenes brutales cometidos contra los parlamentarios y otros ciudadanos, lo que provoca el descontento de los políticos queriendo atajar el problema de raíz de una vez por todas. Es por ello que se decide crear un nueva subdivisión sujeta al departamento criminal y que llevara el sobrenombre de “Departamento Q”.

La división será dirigida por Carl Mørck, un policía malhumorado, maleducado y con poco interés en la vida. Su historia se va hilando a lo largo de la novela con la de Merete Lynggaard, y al igual que ella, Mørck también ha sufrido lo suyo. Perdió a un compañero y otro quedo tetrapléjico cuando fueron disparados en el escenario de un crimen mientras recogían pruebas. Carl Mørck logró salvar su vida casi de milagro, y aunque las balas le hirieron de gravedad, fue el único capaz de salir adelante y retomar su vida, o al menos lo que quedaba de ella.

Ser el nuevo jefe y único miembro del llamado “Departamento Q” le hace pensar que será un paseo por las nubes, sin preocupaciones, sin obligaciones, al fin y al cabo nadie espera mucho de él, pero todo eso cambia cuando se une a la sección un nuevo integrante llamado Hafez-el-Assad, un refugiado sirio al que Carl Mørck solo ve como el chico de los recados.

"Parecía un extraterrestre con su sonrisa de marfil, sus guantes goma verdes y una bata marrón que le llegaba hasta los tobillos". 

Adler-Olsen, J. (2007). La mujer que arañaba las paredes  (1.ª ed., p. 70). Madrid: Maeva.

Sorprendentemente, y contra todo pronóstico, Carl y Hafez son dos personas que al final acaban por entenderse y se ayudan mutuamente, lo que hace que sean dos compañeros inseparables. El primer caso que resolverán es el de Merete Lynggaard, a quien logran encontrar con vida casi de casualidad, y no debido a la falta de investigaciones sino más bien porque el tiempo apremiaba en su contra, para entenderlo tendrán que leer esta novela.

Opinión personal.

El interés que puede generar este libro se debe en parte a que se nos presenta como un caso plausible, casi se diría que roza la realidad, no sólo en la documentación que nos aporta en todo momento sino en sí mismo, en cómo se nos va presentado la vida de los personajes.

Por un lado sabemos como lectores que Merete Lynggaard está viva, es una voz  que permanece activa durante toda la novela, y que nos muestra cómo es capaz de sobrevivir incluso en condiciones infrahumanas a la que la someten sus captores. El ingenio, la perspicacia y el amor por su hermano es lo que le hace sentirse cuerda, hasta que en un punto determinado se nos revelan los hechos de su secuestro y la motivación de sus secuestradores.

A mí parecer, al autor le faltó algo de ingenio en esta presentación, una vez que nos han presentado los hechos casi al principio del libro, nos es fácil averiguar quién o quiénes son los responsables del rapto y el motivo que les impulsó a hacerlo.

En defensa debo decir que, a pesar de ello, el planteamiento, la investigación, la atadura de cabos sueltos y de pistas falsas promueven al lector a no dejar pasar nada por alto, y es que nosotros jugamos con la ventaja de saber que ella sigue viva y el investigador no.

“Departamento Q. La mujer que arañaba las paredes” es el primer libro de una saga compuesta por un total de ocho novelas, todas ellas publicadas en nuestro país por el sello editorial Maeva.

Gracias por su lectura.

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